Y ella sigue caminando, así, con la cabeza bien alta.
No sabe lo que le depara el mañana pero tampoco importa.
Escucha el sonido de sus tacones al golpear con fuerza el arcén.
Camina sin mirar atrás, con una sonrisa dibujada en la cara.
Disfruta de ese momento, que es suyo, solo suyo, porque es irrepetible, porque sabe que ella elige y ha elegido ser feliz.
Porque ahora sabe que es libre, que no depende de nadie, que lo que digan no importa, solo ella convive consigo, solo ella es su juez y testigo.
Ya no pueden hacerla daño, ahora lo sabe, ya no pueden herirla, eso quedó atrás.
Una bifurcación, su sonrisa se acentúa, otra decisión, otra elección, elige: camina sin miedo, descubriendo si fue acertada, si se equivocó. Tomando las riendas de su vida, equivocándose y aprendiendo, acertando y disfrutando, improvisando y cambiando: creciendo.
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